domingo, 10 de noviembre de 2013

EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE DEMETRIO RODRÍGUEZ

Por Adriano Reyes Jorge
Especial para Primicias


Esta es la reseña de una conferencia que impartió en enero del 2006 el historiador maeño Lic. Rafael Darío Herrera en el Centro Cultural León de Santiago al conmemorarse el centenario de la muerte del general Demetrio Rodríguez.

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.- El centenario de la desaparición del general noroestano Demetrio Rodríguez dio lugar a la polémica en la luminaria de los historiadores y familiares que se encontraron en el Centro Cultural León para analizar la vida pública del caudillo caído en Puerto Plata el 2 de enero de 1906. Una delegación de "linieros" procedentes de Santo Domingo encabezados por el periodista Raúl Pérez Peña (Bacho), auspició la conferencia dictada por el historiador maeño Rafael Darío Herrera titulada "Demetrio Rodríguez, un caudillo atípico", que contó con la presencia del licenciado José Chez Checo, presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

LA CAMISA DE DEMETRIO

Familiares del general exaltado exhibieron la camisa atravesada por dos balas en la espalda, era la vestimenta que llevaba a la hora de su muerte. La camisa es guardada como un tesoro en Guayubín, conservada como una prenda de museo, digna de un prócer de la patria. Los descendientes estuvieron encabezados por el doctor Ignacio Rodríguez Chappini.

CONFERENCIA DE HERRERA

Rafael Darío Herrera comenzó su exposición con una crítica a los generales de la Línea Noroeste, "después de haber tenido la gloria de haber iniciado la guerra de Independencia de la Restauración Nacional (Capotillo, 16 de agosto de 1863), en su mayoría pasaron a militar en el baecismo, enfrentándose al liberalismo cibaeño, 'pasando por la pena' de haber derrocado al presidente Ulises Espaillat". Herrera consideró que los generales linieros fueron influidos por "el complejo heroico" que delata el doctor Juan Isidro Jiménez Grullón en la etapa de la "Segunda República", sus caudillos asisten olímpicamente al campo de batalla, se alzan en la Manigua contra todo presidente que trate de imponer el orden, como si se tratara de poner en práctica la consigna de "abajo el que suba" (A.R.J.).

He ahí el momento en que Herrera, descubre el protagonismo regional del general Demetrio Rodríguez, de regreso de Europa, tras realizar estudios universitarios que Herrera puso en dudas, se asienta en su poblado natal de Juan Gómez (Monte Cristy), participa brevemente en una sublevación contra la dictadura de Heraux, quien admirando su valentía y su origen social de "alta alcurnia", le conquista convirtiéndole en uno de sus lugar tenientes, contrariando la simpatía "jimenista" de su región, pero cuando cae asesinado Heraux en Moca, Demetrio deviene en la principal espada en defensa del gobierno constitucional del presidente Juan Isidro Jiménez, tras éste ser derrocado en 1903, Demetrio combate al golpismo de Horacio Vásquez y entrega su "apoyo incondicional" al "gobierno de la Unión" de Morales Languasco.

Cuando fracasa la "unión" de horacistas y jimenistas con la caída de Morales en las navidades de 1905, el general Demetrio Rodríguez entra en pelea contra el sustituto vicepresidente Ramón Cáceres, y tratando de avanzar sobre Puerto Plata, después de concluir un combate que le pone a entrada de la ciudad, "una bala perdida", o una "emboscada a traición" pone fin a su vida, en la altura del "Puente de la Guinea".

Herrera llega a la conclusión que el emboscado Demetrio Rodríguez "peleaba por pelear", no tiene sentido que cayera peleando por un gobierno que estaba derrocado, aunque tenemos que reconocer que en su valentía y palabra de honor representaba el héroe de las novelas de caballería, carecía de objetivo político propio, siempre está peleándose por otros.

ESPINAL REFUTA: "DEMETRIO FUE TRAICIONADO"

Concluida la exposición de Herrera, el licenciado Fulgencio Espinal precisó que durante 6 años Demetrio Rodríguez estuvo estudiando en los Estados Unidos, Francia y Alemania, de su formación intelectual no hay dudas, estudió agrimensura, administración y economía y hablaba francés, alemán, italiano e inglés. En ocasión de unas opiniones despectivas contra el gentilicio dominicano que hizo un cónsul alemán en San Pedro de Macorix, Demetrio le respondió en perfecto idioma alemán, rectificando el cónsul y felicitándole por el buen idioma empleado.

Espinal admitió que para "diferir" del criterio de Herrera sobre la ausencia de "objetivo o ideal político" en la acción guerrillera del general Demetrio Rodríguez, es necesario dividirlo en dos etapas, antes y después de 1903 cuando conoce en el exilio en Puerto Rico, a los caudillos Jiménez y Vásquez durante el gobierno de Woss y Gil. "Al fracasar La Unión" con la caída de Morales, Demetrio emprende el camino propio, porque era la hora indicada para llenar el vacío dejado por los caudillos; Demetrio rompe los linderos de la región, dirigiéndose a la conquista del poder nacional, se lo comunica al general Guelito Pichardo que tenía la misión de tomar a Santiago con la colaboración del general Céspedes, "mi amigo hermano comprometido en esta lucha", pero Céspedes le traiciona y quedan serias sospechas que la "bala perdida" que segó su vida obedeciera a algún francotirador escondido en el bosque próximo al puente de la guinea.

Como una prueba de que Demetrio había emprendido un proyecto propio, ante la pregunta de Pichardo, ¿a luchar por quién?, Demetrio responde, "solo pienso detenerme en la calle El Conde", en la Presidencia.

Para verificar sus informes, Espinal se apoyó en la "tradición oral" revelada, en un artículo publicado en 1956 por el poeta montecristeño Chory Jiménez, en la revista "Beller", dirigida por el periodista Bolívar Belliard Serubé, en que aparecen testimonios de personas que conocieron el pensamiento de Demetrio Rodríguez en la jornada final de su lucha, entre ellos, el general Desiderio Arias, a quien le delegó mantener a sus hijos si caía en combate. "Demetrio no era un tira tiro que peleaba deportivamente, el mismo Desiderio lo desmiente, cuando después de haber cometido el error de haber provocado la intervención militar norteamericana de 1916, retirado en Santiago, invocó su nombre 'ahora es cuando me hace falta el general Demetrio Rodríguez, él hubiera tenido una idea clara de cómo enfrentar los invasores para salvar la República'". Espinal terminó diciendo "El general Demetrio Rodríguez no era un revolucionario científico como lo demandan las revoluciones modernas, pero tenía claro hacer la guerra por la felicidad de la Patria de Duarte".

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